Las FINTECH están cambiando de arriba abajo el sector de las finanzas tradicionales, tanto a nivel de particulares como de empresas usando la tecnología para ello, una tecnología que evoluciona de forma exponencial ofreciendo nuevas aplicaciones y nuevos usos al mismo ritmo que evoluciona.

Queremos las cosas simples, rápidas y que no cuesten. ¿Perderías el tiempo en desplazamientos, buscando aparcamiento, haciendo colas, dando explicaciones a un empleado en una oficina, etc., si pudieras gestionarlo todo tú mismo desde tu móvil? Las nuevas generaciones ya están adaptadas a trabajar de esta forma y es solo cuestión de tiempo que esa nueva forma de hacer y de actuar se traslade a todas las facetas de nuestra vida.

Todos estos cambios se han acelerado en los últimos años debido a “LA CRISIS”, la banca tradicional tuvo que ser rescatada y además dejo de financiar a particulares y empresas.

Se produjo un enorme descontento y aparecieron como setas las “STARTUP”, empresas con nuevas alternativas de inversión y financiación que cubrieron parte de ese hueco dejado por el descrédito de la banca y su falta de financiación.

Las entidades financieras apenas les hicieron caso sumidas, como estaban, en salir del fango al que las habían relegado los estragos de la crisis SUBPRIME, las derivadas posteriores.

Ahora parece que llegó la recuperación y la banca tradicional se ha dado de bruces con que su sector está siendo copado por startup dinámicas, innovadoras y con capacidad para comerles parte de su negocio.

Mientras dudaban entre combatirlas con innovación propia o comprarles todo, han optado por una solución de consenso: la colaboración.

La colaboración entre startup y banca tradicional es la única arma que ambas tienen para sobrevivir y para enfrentarse a su verdadero rival, las grandes tecnológicas como Google, Amazon, Facebook, Microsoft y Alibaba.

Y la pregunta es, ¿qué hemos aprendido de “LA CRISIS”?

Parece que no nos damos cuenta que realmente lo que surgió fue una gran “CRISIS DE CONFIANZA”, la falta de información confiable fue precisamente lo que causó la falta de credibilidad y propició el fraude.

Y esa crisis de confianza se contagió de la banca al resto de sectores, gobiernos, empresas, y hasta personas.

Durante esta “CRISIS”, han sido numerosas las noticias de ocultación de cuentas, estafas, ganancias ilícitas, blanqueo de capitales, evasión de impuestos y así un largo etcétera relacionados con la falta o falsedad de la información, y así es imposible resolver los problemas.  

Sin embargo mediante estas nuevas herramientas y aplicaciones tecnológicas aplicadas al campo financiero por las fintech, como por ejemplo la tecnología  blockchain, podemos no solo terminar de resolver la “CRISIS” sino reinventar nuestro futuro de manera sostenible aprendiendo de nuestro pasado.

El sistema de contabilidad pública de transferencia digital transparente de blockchain es inviolable y su libro contable no se puede manipular fraudulentamente.

Todos los usuarios de todo el mundo de una blockchain son actores supervisores de la transparencia y fiabilidad del sistema, esto le aporta una característica fundamental para luchar contra el fraude: hace imposible deshacer o reescribir lo ya registrado.

Así pues utilizar una blockchain nos daría nuevamente la confianza y la información necesaria para resolver los problemas actuales.

“TENEMOS LA OPORTUNIDAD CON ESTA NUEVA TECNOLOGÍA DE REINVENTAR EL FUTURO DE UNA MANERA ÉTICA Y SOSTENIBLE DE FORMA GLOBAL”

Y para ello se hace necesario la creación de un think tank “LABORATORIO DE IDEAS” para el desarrollo e implementación de nuevas herramientas y aplicaciones fintech como la tecnología blockchain, de una forma ética promoviendo la inclusión social, la distribución de riquezas y fomentando una fuente de crecimiento sostenible a nivel global.

A través de la Asociación Criptocanarias, nace un proyecto de utilidad pública cuyo objetivo es  precisamente ese.

Y desde ese “LABORATORIO” fomentar y divulgar el desarrollo de aplicaciones tecnológicas que mejoren las actividades financieras y la calidad de vida de toda la sociedad canaria, colaborando con todas las instituciones gubernamentales, creando y fortaleciendo espacios de diálogo y debate, desarrollando y capacitando a futuros paneles políticos en su toma de decisiones,  de forma que pueda ser una sociedad modelo exportable a otras regiones del mundo.