Como dijimos en el artículo anterior, prevemos tres etapas en el proceso transformador que se llevará a cabo en el sector educativo gracias a los nuevos entornos colaborativos y a la tecnología Blockchain. ¿En qué consisten cada uno de ellos? Y, ¿con qué incentivos contamos para el cambio? Veámoslo a continuación.

Etapa 1: Intercambio de contenidos.

Las plataformas online dedicadas a contenidos educativos y respaldadas por distintas universidades, como la OpenCourseWare del MIT, proporciona libros de texto digitales, apuntes de clase, tareas, exámenes, vídeos, podcasts, etc. Sin embargo, se requieren mejores herramientas para evaluar la calidad y adecuación de la oferta de contenidos. Además, los estudiantes que lo consumen querrán alguna evidencia del esfuerzo que requieren. En esta etapa primaria de creación colaborativa de conocimiento en plataformas blockchain, los contratos inteligentes podrán registrar en la cadena de bloques todo ello y premiar de manera automática a cada parte contribuyente. Los usuarios, más que dar un like o compartir un contenido, pueden enviar a su creador algunos tokens para apoyar su investigación o financiar la autoría. Así, los miembros de la comunidad académica mundial pueden tener incentivos para contribuir al desarrollo del conocimiento y la investigación, construir su propia reputación y obtener incluso beneficios materiales o financiación. Los recién llegados tendrán acceso al material educativo más valioso de los autores mejor valorados.  Y las editoriales de libros de texto y de revistas pueden participar añadiendo valor a los contenidos, en vez de ser meros intermediarios.

Etapa 2: Co-innovación del contenido.

Un nivel superior en la producción colaborativa de conocimiento, sería la formación en línea de grupos de trabajo que crean contenidos, desarrollan proyectos o actividades de aprendizaje, de manera abierta o permisionada, según se requiera. En esta etapa, tomemos como ejemplo Wikiversity, donde los participantes pueden expresar lo que desean aprender y la comunidad colabora en diferentes lenguajes, desarrollando distintos materiales útiles para cubrir la demanda. ¿Qué podría aportar blockchain en este nivel? Imaginemos que Wikiversity contase con un sistema monetario para premiar la participación colaborativa. Permitiría a la comunidad identificar proyectos valiosos, agrupar equipos de colaboradores y financiar cada fase del desarrollo, reconociendo e incentivando a los colaboradores de acuerdo con sus contribuciones. ¿Y qué hay del software necesario para dar soporte a los distintos proyectos? Si miles de personas pueden desarrollar Linux de manera colaborativa y con código abierto, ciertamente se pueden desarrollar del mismo modo software para responder a las necesidades de los educadores y estudiantes. De hecho, ya existen. Tenemos el proyecto Sakai que utiliza código abierto para el desarrollo de aplicaciones que favorezcan la creación de proyectos de investigación, procesos administrativos y colaboraciones multidisciplinares e interinstitucionales. Las plataformas blockchain podrían incorporar este tipo de proyectos con la participación también de los estudiantes, en trabajos de investigación y desarrollo –uno de los métodos más efectivos de aprendizaje- y conseguir créditos por su colaboración.

Etapa 3: Red global.

En los extramuros de las universidades, la colaboración abierta de calidad entre docentes y estudiantes de todo el mundo con excelentes resultados, es ya una realidad que internet ha hecho posible. Esto nos lleva a cuestionarnos el modelo de enseñanza mismo y sus rígidos itinerarios institucionales. ¿Por qué no permitir a un brillante estudiante de bachillerato matricularse en un curso de matemáticas en la universidad, sin abandonar la vida social de su escuela? ¿Por qué utilizar, de hecho, el concepto de grados y matriculación en cursos? ¿Por qué no animar a un estudiante extranjero excelente en matemáticas hacer un curso superior de inglés? ¿Por qué ha de ser la universidad la que valide un título? De hecho, en un mundo en red, ¿por qué deberían los estudiantes matricularse en una determinada institución, como si declarase su lealtad a un feudo medieval?

Indudablemente vamos hacia una experiencia educativa basada en una Red Global en el que el estudiante aprenderá desde una docena de instituciones. El estudiante podrá matricularse en la Politécnica de Madrid como institución principal, pero realizar un curso de psicología conductual en la universidad de Stanford y participar en un proyecto de investigación de IoT en la Universidad de Cambridge. Blockchain dotará de las herramientas para registrar y certificar el progreso de los estudiantes en itinerarios que podrán escoger con mayor libertad, además de establecer modelos descentralizados para premiar a los profesores por la calidad de sus contenidos y sus habilidades como docentes, y a los estudiantes por su participación y contribución en trabajos colaborativos para el progreso del conocimiento y la aplicación de los mismos. La próxima generación de académicos creará un contexto en el que los estudiantes de todo el mundo podrán participar en discusiones online, foros y wikis para descubrir, aprender y co-crear conocimiento como una comunidad que se compromete directamente con alguno de los más importantes problemas del mundo. Las universidades serán nodos facilitadores del conocimiento y el aprendizaje en esta Red Global. Blockchain articulizará y agrupará los registros de las instituciones para cada destreza adquirida y cada módulo completado, construyendo progresivamente una lista individual de logros del estudiante a lo largo de toda la vida.

Incentivos para el cambio.

Los centros de educación superior pueden resistirse al cambio como lo hicieran otras empresas dedicadas a la producción de contenidos, como enciclopedias, prensa, discográficas, etc. Hoy en día, todas ellas se encuentran en diferentes estados de desmoronamiento. A causa de internet, han perdido su monopolio de creación y gestión de contenidos de calidad. La era digital trajo abundancia, participación en masa, nuevos canales de distribución y nuevos modelos de negocio. Tan pronto como uno de los innovadores que utilizan Blockchain demuestre que su propuesta de formación es más rentable que el modelo universitario actual, que los empresarios valoren igual o mejor sus acreditaciones y que sobre todo, pueda ofrecer un valor real a la gran mayoría de estudiantes, derrumbando barreras económicas y contribuyendo a la formación de alumnos con habilidades sociales o cognitivas que no se “ajusten” a la pedagogía tradicional, entonces tendrán un lugar asegurado.

Académicos y administradores, ¿por qué no liderar un nuevo paradigma? Las cadenas de bloques proveen una plataforma rica, segura y transparente en la que crear una red global para el aprendizaje superior. Creemos que la educación funciona mejor cuando se adapta a todo tipo de enseñanzas y aprendizajes, y creemos que esta nueva plataforma es un instrumento de inclusión. Utilicemos el valor emergente de Internet y la revolución de Blockchain para recuperar la reputación de las instituciones educativas, revalorizando la huella de identidad que puedan dejar en registros de aprendizaje, detallados, confiables y al momento. Quizás entonces, podremos decir que participamos y contribuimos a la reinvención del antiguo modelo pedagógico, transformando la arquitectura de la Educación Superior en una Red Global que llegará inexorablemente para una futura generación de estudiantes.

(Fuente: Blockchain en Educación. Cadenas rompiendo moldes. Edición 2018 -Transmedia XXI).